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Eva Trout (fragmento) "El castillo, reflejado en la lámina de agua probablemente artificial, no parecía antiguo. Tampoco parecía autóctono; aunque su entorno era inglés, la construcción se asemejaba a una fantasía bávara. De color claro, erguida sobre el lago (no había terraza), la fachada se mostraba con nitidez fotográfica en la tarde de enero que ya se desvanecía. Sus ventanas, muchas de ellas con balcones, estaban todas ocultas por contraventanas blancas. Sobre la línea del tejado con torretas se alzaban escarpados bosques, de un tono sepia por el invierno: el humo de ninguna chimenea retorcida empañaba la transparencia de los árboles. El único movimiento se encontraba en primer plano, donde los cisnes ondulaban la imagen proyectada sobre el agua, zigzagueando distraídamente de un lado a otro. [...] El castillo inhóspito se desvanecía ya en su bosque de un color tinta, adquiriendo un aspecto inmaterial; incluso su reflejo se desvanecía en el lago, sobre el cual se formaba un vapor helado. La escena carecía de patetismo. No había resplandor; no había habido sol. Y los cisnes se habían ido. Aún reflexionando sobre el destino de la escuela, los niños, volviendo en tropel hacia el Jaguar, miraron hacia atrás una o dos veces hacia el castillo. Eva no lo hizo; ya no podía esperar a marcharse. [...] Después de la escuela, Eva, acompañando a su padre en viajes de negocios por todo el mundo, enviaba constantemente postales a la señorita Smith desde dondequiera que estuviera. La veía a ratos cuando regresaba a Londres. Como regalo de bodas, le había enviado una enorme cesta de picnic de Fortnum & Mason, adornada con brillantes: a la novia le hubiera gustado cambiarla por comida, pero no se atrevió; Eva visitaba a Larkins con frecuencia. El abandono por parte de Iseult Smith de una carrera brillante por un matrimonio discreto desconcertó a quienes solo lo conocían por rumores, pero la razón saltaba a la vista: el matrimonio se basaba en la primera pasión física de una joven intelectual. Los Arbles llevaban ya algunos años siendo los Arbles; hasta el momento, sin hijos. Por consiguiente, había sitio para Eva. Se había salido con la suya. Las visitas terminan, los visitantes tienen que irse; ahora ella ya no era una visitante." epdlp.com |