La pálida memoria (fragmento)Natacha Appanah
La pálida memoria (fragmento)

"No solo quiero contar la historia de mis abuelos, quiero ir más allá de la narración, quiero armonía, complejidad en el reverso, pero sencillez en el anverso. Sueño con un libro que hable del pasado, del presente y de todo lo que ha sucedido entremedias. Un libro que marque el final del exotismo y de lo pintoresco con palabras que me pertenezcan a mí, a mis abuelos y también a todo el mundo.
Escribo sobre mis abuelos y mis padres, sobre mi infancia, sobre la casa de Piton y la finca azucarera de Antoinette, y sobre la plantación de Camp Chevreau, y sobre todas estas historias hilvanadas juntas en un gran poema en versos libres. Una palabra un estornino unas palabras unos estorninos una frase una forma de belleza.
De mis abuelos conservo un mundo semejante a un corazón vivo, con venas cavas, múltiples arterias, facetas ocultas y delicadas membranas. A veces me olvido de él durante semanas enteras y, de repente, tengo la impresión de que ese corazón es todo lo que tengo, todo lo que soy, y me doy cuenta de su frágil complejidad.
[...]
Quizá esta cosa se encuentre todavía más atrás en el tiempo. Antes de que nacieran mis abuelos, en el barco que transportó a mis antepasados, y podría ser como un relato de aventuras con la negrura del mar, el gris del oleaje, el azul de la isla y el verde de los campos de caña, pero eso sería disfrazar de nuevo esta historia con los colores y el ropaje de la ficción.
Sería, qué ironía, otro exotismo.
Hay que quitar el barniz de cada página, despegar esta piel-máscara bajo la cual el relato está desnudo, el relato es sincero, el lenguaje es el del agua, la tierra y la noche. Hay ausencias, grandes segmentos de historia que han caído en el vacío, y permanezco durante días al borde de estos abismos, incapaz de abarcarlos. Querría ahondar en ellos con la mirada, ensuciarme las manos a fuerza de sumergirlas en este material, recuperar el sabor de lo que se ha perdido, pero estas ausencias son para siempre.
Cuando vuelven los estorninos, alzo mi rostro a menudo hacia el cielo del crepúsculo con la ilusión de poder vislumbrar con claridad y sinceridad mi propio relato migratorio, de poder leer en él el principio, la belleza, la intención, la forma y el secreto. No es la vela de un barco, son solo estorninos, y eso también es bonito, solo estorninos."



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