Para dos vocesMario Socrate
Para dos voces

"Que así sea. Tiresias ha cerrado las persianas.
De las noches engañosas y reticentes
—esos cielos estrellados, pero tan grises—
regresa a las firmes sombras de la tarde.

A otros les corresponde observar:
nuestras naturalezas humanas duales y divergentes,
olfateando vientos y acontecimientos siderales.
Alcemos, pues, nuestra mirada canina.

a las profundidades allá arriba a nuestro peligro,
fijos, y luego, a todo el tiempo de las
estrellas con pupilas de basilisco,

o llevémoslo a los atascos de tráfico de luces
en las calles decoradas con
voces vivas o muertas incongruentemente en un crucifijo

verbo que alinea
ciclos distantes y futuros en un único
presente histórico en la pesadilla de lo existente.
Oh tú que del ayer reciclas los mañanas,

Tiresias, hostil y ciego a sueños vanos.
Y nosotros, con los ojos puestos en la estructura ausente,
reabierta para dar aquí, en lo inmanente,
diseño y textura a pistas arcanas inertes.

Con estos ojos que aún han visto
fluir el tiempo a toda prisa desde esas
nebulosas, disco tras disco, perecederos,

y en nuestros días está escrita en embrión
la eternidad herida de las estrellas,
la misma oscuridad en las profundidades de los años luz."



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