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Diarios 1923-1926 (fragmento) "Amo a, veces, un libro como se ama a un amante; no es pura metáfora, es una analogía. […] Apoyo el brazo izquierdo, que sujeta el libro, en el alféizar de un ventanal, mientras con la mano derecha lo agarro por un extremo y lo aprieto contra mi corazón, acariciando su lomo… Al despertarme por las mañanas pienso en él con el contento de que está a mi alcance; y si salgo de casa, pienso en él, feliz entre el silencio de los pinares donde nada me distrae de ese pensamiento –«yo pensaba en tus ojos siguiendo aquel sendero agreste…»–, y a mi vuelta, entro en casa con la impaciente alegría de que él me espera." epdlp.com |