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Antes del salto (fragmento) "Hay quien teme a los caballos. Hay quien ha montado una vez y confunde ir al trote con el galope. Hay quien cuenta que un día un caballo le tiró porque era un mal bicho y se puso a correr y lo lanzó sobre un charco. Hay quien ha visto un caballo desde el coche, o en chabolas de la periferia, o en los veranos en el pueblo, incluso los ven en la ciudad, montados por policías de uniforme. Quien está ante un caballo, lo recuerda. Porque, aunque no sepas diferenciar un hannoveriano de un potro criado para carne, o no hayas tocado nunca unas crines, hay algo en el ritmo de su cuerpo, en su presencia, e incluso en su silencio, que activa nuestra memoria nómada cuando los vemos. En algún momento de la historia domesticamos al animal, pero hay una parte propia que aún les pertenece. Los convertimos en máquina de labranza, los utilizamos como medio de transporte y también como instrumento para la guerra, los usamos para arrastrar árboles y piedras y construir puentes y casas; eran la fuerza que nos faltaba, la resistencia, la lealtad. Pero tanto entonces como ahora, que hemos limitado esas cualidades a una afición un tanto snob, hay algo que nos recuerda que el control absoluto es imposible: domesticamos al animal, pero si ves a un caballo correr, sabes que ese control es efímero, algo prestado." epdlp.com |