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No la dejes sola (fragmento) "Despertó a oscuras, tirada en el suelo. Se incorporó apoyándose en un brazo. La luz regresó gradualmente. Escuchó a alguien golpear rítmicamente los interruptores y la tienda se iluminó por fases. Recibió el exceso de brillos y de colores como una patada. Volvió a tumbarse y cerró los ojos. Permaneció así un rato, incapaz de abrirlos. Le vino a la cabeza la última vez que había estado allí con su hija, probándose tiaras de princesa. Se refugió unos minutos en ese recuerdo. Las risas y la vocecita de su hija pidiéndole que le comprara media tienda habían sido sustituidas por un pitido incómodo. Sin abrir los ojos, se sentó con mucha dificultad. Cuando finalmente se atrevió a abrirlos, la imagen del escaparate que tenía enfrente terminó de destrozarla. Los tutús de bailarina de las hileras de arriba estaban salpicados de sangre, también algunas alas de mariposa y las orejeras blancas y rosas de peluche. Sentada en el suelo, no podía dejar de mirar las gotas de sangre, lanzadas sin piedad sobre ese escaparate de fantasía que había recorrido y estudiado tantas veces con su hija. Las alas que les gustaba probarse para hacerse fotos, también las mochilas con forma de osito y las antenas con pompones, ahora estaban sucias, rígidas por la sangre reseca. Le dio mucha pena. Esa imagen de Claire’s, la tienda favorita de su hija, un lugar donde la bisutería barata se convertía en alta joyería cuando Brigitte se la probaba, la entristeció más que lo que le estaba pasando. Más que su suerte." epdlp.com |