El domo (fragmento)Ahmad Tohari
El domo (fragmento)

"Sí. De niño, Karman creía firmemente en la enseñanza de que todo lo que existe proviene de Dios y a Dios regresará. Pero tras afiliarse al partido, descartó esa fe bajo la influencia de Margo y de sus camaradas. Para Margo, a quien Karman siguió más tarde, la presencia de todo lo que existe es un hecho, y no hay necesidad de cuestionar de dónde vino ni adónde irá. "Todo surge y deja de existir debido a la dialéctica histórica", dijo Margo una vez. Pero esta noche, el corazón y el alma de Karman volaron de regreso al pasado, a cuando él y sus compañeros cantaban ese verso en la mezquita de Haji Bakir. Ya de niño, Karman sentía paz y certeza cada vez que recitaba ese breve verso. Sí, aquellos fueron tiempos hermosos y memorables: un mundo pacífico y lleno de fe que había abandonado hacía mucho tiempo, y al que ahora parecía demasiado tarde para volver.
[...]
Y Kastagethek se levantó y encendió el fuego. Colocó una olla sobre las llamas, disponiéndose a hervir agua antes de cocer el arroz. El fuego cobró vida en la balsa y, desde su escondite, Karman levantó la cabeza al oír a Kastagethek cantar el himno Sangkan-paraning dumadi, una reflexión sobre el origen y el destino de toda la existencia. Una vez no fui nada, ahora me he convertido en algo, un día volveré a no ser nada, regresando a la gracia divina. No era más que un himno que los niños solían cantar mientras esperaban la hora de la oración. Casi todos los niños de Pegaten se sabían esa canción. De niño, Karman también la había cantado con los demás al anochecer. Según Haji Bakir, la canción era una adaptación de la frase innalillahi wa inna ilaihi raji’un: «En verdad pertenecemos a Dios y a Él hemos de volver."



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