Alles in Allem (fragmento)Kurt Guggenheim
Alles in Allem (fragmento)

"Era poco después de medianoche cuando el pastor de ovejas Christoffer Nauli, al frente de su rebaño, apareció tras la divisoria de aguas de la Allmend de Fluntern y se dispuso a bajar por la Zürichbergstrasse. Vacilantes, con un leve repiqueteo de pezuñas y tímidos balidos, lo seguían los animales; el ojo del carnero negro que caminaba a su lado brillaba rojo, y la lana de las ovejas resplandecía bajo la luz de la luna.
Detrás de la vanguardia, la corriente ondulante se hacía cada vez más ancha, desbordaba los bordillos y llenaba toda la calle hasta los zócalos de las verjas de los jardines ante las villas, donde, incluso en la oscuridad de los árboles y los arbustos, humeaba, balaba y olía a vida animal en movimiento.
Cuando los últimos animales rezagados, empujados por el hocico insistente del perro appenzellés, hubieron franqueado el paso de montaña, el pastor ya había llegado abajo, junto a la pequeña iglesia de Fluntern, como llevado y empujado por la fuerza del rebaño nocturno. Por la empinada hondonada se diseminaba éste, imparable, hacia el centro de la ciudad.
A los que regresaban tarde a casa se les ofrecía el espectáculo de una lava de cuerpos lanudos y cabezas que se balanceaban, irrumpiendo entre los bloques de casas de la Rämistrasse y desparramándose sobre el asfalto iluminado por la luna del Bellevueplatz, hasta cubrir poco a poco todo el amplio espacio.
Mientras el pastor avanzaba, el rebaño permanecía unido, mantenido mágicamente por la meta y por el paso del hombre, sin asombro alguno.
Cuando, junto al túnel del UImberg, hubieron cruzado las vías de la línea del Gotardo y los grupos se dispersaron por la Bederstrasse, los viejos carneros y las madres comenzaron a empujarse.
[...]
Nueve veces había recorrido ya Nauli, en sus desplazamientos nómadas de una Allmend a otra, aquel mismo camino, de noche, bajo la lluvia y a la luz de la luna. Nunca había entrado en la ciudad de día, ni tampoco sin tener en los oídos el balido de las ovejas. Siempre se le aparecía como aquel asentamiento extraño, silencioso, petrificado, con sus figuras singulares que permanecían a los flancos de su camino y lo observaban mientras él pasaba con sus ovejas: señores con abrigos oscuros y pañuelos blancos al cuello; mujeres con la cabeza descubierta y pieles ligeras sobre los hombros; policías con chacós y pesados capotes; encendedores de faroles con largas pértigas; y lecheros sentados en el pescante de sus pequeños carros de caballos pintados de verde.
Paso a paso avanzaba el pastor bajo su pelerina. Era como una ley que no pudiera mirar atrás ni detenerse en su marcha, pues eso introduciría confusión y disolución en las filas de los animales, rompería el ritmo del rebaño en su camino hacia nuevos pastos. Mientras él siguiera avanzando, el rebaño permanecería unido, mágicamente retenido por la meta y por el andar del pastor, y sin asombro alguno.

Nota del traductor.
Allmend. Tipo de terreno comunal destinado tradicionalmente al aprovechamiento colectivo, en particular al pastoreo muy típico de Suiza. Podría traducirse como pastizal o terreno comunal destinado al uso colectivo, pero se pierde el sentido localista y vernáculo.
Appenzellés. Referencia al Appenzeller Sennenhund, una raza de perro pastor originaria de Appenzell, en Suiza.
Pelerina. En la frase Unter seiner Pelerine schritt der Hirte, el término Pelerina proviene del galicismo pèlerine y en este contexto denota la consuetudinaria capa que solían llevar las féminas sino una prenda corta de protección que cubría los hombros y la parte superior del cuerpo y que formaba parte del atuendo de los pastores.
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