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El sueño de la razón (fragmento) "Ocurrió a esa hora de la madrugada en la que el frío empieza a doblegar a los borrachos y los ricos no notan que se han mezclado con los pobres. Todos nos amontonábamos en la oscuridad, tiritando sin conocimiento y alzando el tono para cantar más alto, más juntos, más convencidos. Lucíamos capas sucias y apelmazadas, barbas incipientes tras varios días de fiesta y abríamos los ojos para espabilarnos antes de que nos pillara el sueño. Varios nos dejábamos llevar por el ritmo y nos bamboleábamos juntos, coreando con vozarrones el compás que el de la guitarra intentaba mantener bajo control. Pero era ya muy tarde, o era muy pronto, y las letras se dispersaban en el aire sin que nadie llevara la batuta en realidad. Eran los últimos estertores de la procesión, por llamar de alguna manera a esa concentración desmadejada que nadie recordaba ni cómo ni cuándo ni por qué habíamos formado, y desde el prado aún subían algunos despistados en busca del grupo, atraídos por la música o el calor apetecible de otros cuerpos. Hacía mucho frío en esa madrugada de Madrid, la noche estaba negra. Algunos se acercaron y no nos inmutamos, la canción seguía a la deriva y la compañía era bienvenida para mantener al menos la ilusión de calentarnos. Nadie pensaba en el olor a mugre, a sudor, a vino viejo, porque todos lo emanábamos a la vez." epdlp.com |