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El viejo pastor (fragmento) "Sacó la cajita de tabaco de los bolsillos de su levita y puso cada una de aquellas cosas en su respectivo bolsillo de la elegante chaqueta negra de paño que llevaba debajo. Después sacó un pequeño peine del bolsillo del chaleco y se peinó hacia atrás, desde la frente y por delante de las orejas, su cabello, ya muy encanecido, pero todavía abundante; finalmente se dio dos pequeñas palmadas con ambas manos sobre las faldillas de la chaqueta —una señal para sí mismo, al parecer, de que ya estaba preparado para entrar. Sin embargo, entonces se fijó en una larga paja de centeno que estaba colgada del marco de la puerta mediante una cuerda de cáñamo. La descolgó con cuidado, la puso en el suelo y la comparó con su propia estatura. —Sesenta y cuatro pulgadas y cinco pulgadas —dijo—. Era una paja alta... hm. Entró en la sala de estar y permaneció un instante allí, aspirando con visible placer el peculiar aroma de violetas que había en Sottrup en todas las habitaciones y en cualquier época del año. Poco después se abrió la puerta de enfrente y entró rápidamente una muchacha muy joven. —¡Pero... si el pastor está ahí, junto a la puerta! —dijo ella. Corrió hacia él, le puso las manos sobre los hombros y lo besó. [...] ...todo lo que uno es, posee, tiene y recibe, y después procurarse en otros lugares simpatía, amistad y piadosas tertulias de café, hablando maliciosamente y poniendo en ridículo a esas mismas personas... —Yo nunca he... —No debe mentir. Ayer estuvo sentado en casa del tejedor Christoffersen —desde que llegó hasta que se marchó— y no hizo otra cosa que contar historias maliciosas sobre el mal genio del conde y otras cosas semejantes; y continuó haciéndolo, aunque se le advirtió que parara. —Le digo a usted, señor pastor... —No tiene que decirme nada. El pastor volvió a dirigirse —lentamente— hacia la puerta principal, subió los escalones y, con una precaución ceremoniosa, pasó el elevado umbral y entró en la casa. Nadie salió al vestíbulo para recibirlo. Y había un silencio absoluto alrededor; la suposición del muchacho de que estaban durmiendo la siesta parecía ser acertada. El pastor Castbierg hizo que le colgaran la levita y su sombrero de copa antiguo en uno de los percheros de la entrada; después sacó su pañuelo y su caja de rapé." epdlp.com |