Spinner (fragmento)Pol Greisch
Spinner (fragmento)

"15 de marzo.
Llueve a cántaros. Estamos en la marquesina del autobús. Esperamos al 4.
Un joven cruza la calle en diagonal. Sin nada en la cabeza. Le gotea la barba. En la mano izquierda lleva una bolsa de plástico. En la derecha, una caña de pescar: un spinner. De la bolsa de plástico asoma otro spinner.
Nos apretamos unos contra otros. Pero el joven se queda fuera. Mira el reloj. Da tres pasos hacia la izquierda. Gira y vuelve. Mira el reloj.
Yo también miro el mío. El 4 lleva retraso.
El joven da tres pasos hacia la izquierda. Gira y vuelve. Mira el reloj.
Eso quiere decir que no mira el reloj. Se lo acerca a la nariz y se la frota con la barba negra y tupida. Pero eso no me llama la atención hasta la tercera vez. Después de que gira y vuelve. Por tercera vez.
Le gotea la nariz y la barba. Sus gafas están empañadas.
Da tres pasos hacia la izquierda. Gira y vuelve. Levanta el brazo para mirar el reloj. En realidad, no lo mira. Quizá porque tiene las gafas empañadas. Quizá porque le pica; se frota el reloj contra la barba.
Cada vez que levanta el brazo para, por así decirlo, mirar el reloj, pero en realidad se rasca porque le pica o qué sé yo, el spinner de la izquierda sube también hacia el aire. El de la derecha cuelga tristemente dentro de la bolsa.
Quizá por culpa del spinner no se mete bajo techo. Porque en la marquesina no habría sitio para un spinner que no deja de azotar el aire.
Ahora llega el 4.
Delante de mí, el joven sube. Su zapato izquierdo no tiene capellada. Bueno: la ha pisado hacia abajo. Su pie desnudo está gris azulado.
Sus spinners se atascan. Al principio no quieren pasar bien por la puerta. Me aparto. Por poco me dan en la cara.
Pero ahora lo siguen azotando todo a su paso.
Se sienta junto a una mujer mayor. Yo me siento en el banco de detrás.
Mira el reloj. El reloj le rasca la barba.
El spinner de la derecha cuelga sobre el pasillo. Como si en el pasillo hubiera algo que pescar.
La mujer observa al joven. De reojo. Por el rabillo del ojo. Luego mira por la ventana.
En la ventana veo su reflejo: está sonriendo.
En la estación bajamos.
El joven cruza la calle en diagonal. Con el semáforo en rojo. Los coches tocan el claxon. Chirriando.
Los spinners azotan el aire.
Yo entro en Correos a recoger mi paquete.
Al otro lado, el joven entra en la estación.
Sigue lloviendo. A cántaros.
Tengo diez minutos. Apenas consigo coger el 4. De vuelta a la montaña.
Detrás de mí alguien tose: el joven de los spinners. Empapado.
—¿Entonces hoy hay fritura, Armand? —pregunta el conductor con sorna.
—¿Estás pescando? —dice Armand.

Nota del Traductor.
Spinner es un término de pesca: se refiere a un señuelo giratorio, una pequeña pieza metálica con una pala que gira al recoger el sedal y sirve para atraer a los peces. Greisch le confiere también una simbología estética en relación a la cotidiana y humorística observación del absurdo vital.
En la frase Säi lénkse Schung huet keng Kap. Dach: hien huet se niddergetrëppelt Kap (capellada) se refiere a la parte superior o empeine del zapato.
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