La tercera madre (fragmento)Julieta Monginho
La tercera madre (fragmento)

"Los pájaros volaban sin cesar. Dibujaba sus alas, a veces solo dos pinceladas negras que se desvanecían, una mancha negra sobre el azul. Volaban, se quedaban en la tela, una mancha, una lágrima. El cajón donde guardaba las cintas que podían atar, atar manos, atar el cabello, encoger los pies hasta que sangraran como los de una geisha. O bien llevarla con el viento, dando vueltas por el mundo. El cajón se hinchaba y rebosaba como su vientre se hinchaba y rebosaba, tiras de seda con alas perdidas, telas sobre telas sobre la voluntad de volar. La más bonita era blanca, y en ella Rosalina había dibujado un mirlo sonriente. El pájaro cantaba cuando Rosalina le hacía cosquillas en las plumas. Cantaba "L'Amour", como ella había cantado en su primer sueño libre. Fue para cantar esa aria que lo dibujó."


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