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Jayber Crow (fragmento) "A veces podía tomarme todo un día para ir a pescar..., procurando siempre regresar antes de las seis y media. Claro que, si no salía hasta después de las seis y media de la tarde, tenía toda la noche para volver. Y como a las seis y media de la mañana no era probable que nadie quisiera cortarse el pelo, podía ausentarme hasta la tarde siguiente. Mi reloj decía que estaría de vuelta a las seis y media, pero no decía de qué día. Y, tarde o temprano, hasta la última vez, siempre regresé. [...] En la mayoría de ellos veía la vieja división entre cuerpo y alma que había conocido en El Buen Pastor (el orfanato). La misma fractura atravesaba todo cuanto había en el Pigeonville College; la única diferencia era que ahora podía verla con mayor claridad y asombrarme ante ella. Todo lo malo se atribuía al cuerpo, y todo lo bueno se le reconocía al alma. Me asustó un poco darme cuenta de que yo lo veía al revés. Si el alma y el cuerpo estaban realmente divididos, entonces me parecía que los peores pecados —el odio, la ira, la soberbia moral, e incluso la avaricia y la lujuria— procedían del alma. Pero aquellos predicadores... creían que el alma no podía hacer nada malo... y, sin embargo, esas mismas personas creían en la resurrección del cuerpo. [...] Ahora ya he vivido la mayor parte de la vida que voy a vivir, y puedo ver lo que ha sido. Recuerdo aquellos primeros años en los que me parecía estar completamente a la deriva, y también los momentos en que, al mirar hacia atrás, hacia tiempos anteriores, me parecía haber estado vagando por los oscuros bosques del error. Pero ahora me parece que estaba siguiendo un camino que había sido trazado para mí, ininterrumpido y quizá incluso tan recto como era posible, de un extremo al otro, y tengo esta sensación, que ya nunca me abandona, de que de alguna manera he sido guiado... El Buen Pastor y el Pigeonville College intentaban ser el mundo del pasado. La universidad intentaba ser el mundo del futuro, y quizá haya tenido mucho que ver con el mundo tal como ha resultado ser, pero esto no ha supuesto una mejora tan grande como la universidad esperaba. La universidad se concebía a sí misma como un lugar de libertad para el pensamiento, el estudio y la experimentación, y quizá lo fuera, en cierto modo. Pero también era una isla, una isla flotante o voladora. Preparaba a personas procedentes del mundo del pasado para el mundo del futuro, y lo que faltaba era el mundo del presente, donde todo el mundo vivía su pequeña, breve, sorprendente, miserable, maravillosa, bendita, zaherida y única vida." epdlp.com |