Home | Literatura | Arte | Música | Arquitectura | Cine | Premios | Donativos E-Mail E-mail   Colaboraciones Textos   Disclaimer Disclaimer  
El Poder de la Palabra es un portal dedicado a la cultura. Comenzó su andadura en 1998 mostrando diferentes autores literarios. El sitio web fue creciendo y se amplió con lo mejor de otras áreas de la cultura, arte, arquitectura, cinematografía y música.
       5532 escritores - 2499 compositores - 1846 directores - 1169 pintores - 749 arquitectos  
 
Tommaso_Landolfi Héctor_Bianciotti Cyriel_Buysse Holger_Drachmann Victoria_Kent Ernest_Hemingway Roger_Martin_du_Gard Robert_Louis_Stevenson Olga_Tokarczuk Sam_Shepard Larissa_Reissner Jules_Verne
    
 

ARTE
De la A a la Z
Por Epoca
Por Países
Por Obra
Museos

MUSICA
De la A a la Z
Por Epoca
Por Países
Por Obra
Cantantes
Intérpretes
Bailarines
Orquestas
Top Clásica
Operas
Teatros
Álbumes

ARQUITECTURA
De la A a la Z
Por Epoca
Por Países
Por Edificio
Ciudades
Rascacielos

CINE
Compositores
Directores
Galardones
Films
Escenas

OTROS
Equipo Epdlp
Nos Felicitan


5532 escritores
2499 composit.
1846 directores
1169 pintores
749 arquitectos
149 cantantes
111 intérpretes
123 escultores

11555 textos
9195 films
5682 edificios
5664 obras arte
3975 composic.
682 óperas
410 álbumes
181 galardones

 



Música de la semana
Samuel Barber
(EEUU, 1910-1981)
The Lovers (1971)

Banda sonora de la semana
Diamantes para la eternidad, 1971
(John Barry)
Escuchar
Compositor de la semana
Iosif Bardanashvili
(Georgia, 1948)
Escuchar

Escenas inolvidables de la historia del cine
La Tia Tula, 1964
(Miguel Picazo)
Ver



Texto de la semana
Nick Tosches
(EEUU, 1949)
Fuego eterno (fragmento)
" La priva y las pastillas despertaban el infierno que llevaba dentro y le hacían proferir espantosas carcajadas. A veces se replegaba tras su propia sombra, rumiando todo género de cosas: abominables, indecibles y peores. A veces acechaba, despotricando con repugnante omnipotencia e impartiendo órdenes a quienes lo rodeaban, cual un Belial a sus subalternos.
Él era The Killer, y era inmortal, condenado a existir mientras hubiera un bien y un mal entre los que estar desgarrado y agonizar. Acostumbraba a sentarse en el backstage de mil clubes nocturnos fríos y húmedos, sabedor de ello, y entonces se echaba al coleto más pastillas y las bajaba con tres dedos más de whisky, más sabedor de ello aún.
Caminaba como un hombre hasta el escenario, con el puro a lo Churchill en una mano y el vaso de whisky en la otra, y aporreaba el piano y cantaba sus canciones pecaminosas, convocando a los mortales que tenía ante él, que no estaban hechos, a diferencia de él, a la destrucción desde el instante mismo de su concepción; los convocaba para que vinieran a pasar un rato con él, al borde del infierno. Después se esfumaba en la noche ancestral, a engullir más pastillas y más whisky, allá donde los negros canes nunca cesaban de ladrar y donde nunca amanecía. "

Novedades
Página optimizada para una resolución de 1024 x 768 - copyright © 1998-2016, epdlp. Todos los derechos reservados