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Música de la semana

Mario Castelnuovo-Tedesco
(Italia, 1895-1968)
Sueño de una noche de verano, op. 108 (1940)

Banda sonora de la semana

Novecento, 1975
(Ennio Morricone)
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Escenas inolvidables de la historia del cine

Mala Sangre, 1986
(Léos Carax)
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Texto de la semana

Martine Desjardins
(Canadá, 1957)
La cámara verde (fragmento)
"El perfume azucarado que emana del papel amarillento provoca en Gástrula una mueca que le altera la vista y le irrita los nervios de su descarnado cuello. Debo decir que nuestra cocinera tiene la desgracia de sufrir una hipersensibilidad del nervio olfativo que a menudo le provoca náuseas. Durante sus paseos profilácticos, huye de la pestilencia de los excrementos caninos, de las emanaciones deletéreas de los tubos de escape y del humo del tabaco apretando el paso. Pero nada ofende más su nariz que el olor de la comida. Cada visita que hace a la tienda de comestibles es para ella una prueba cercana a la tortura, porque el hedor a cebolla, col, pescado, carne cruda o queso viejo evoca en su espíritu imágenes ya sea de vertederos, ya sea de orgías romanas. En la mesa se sirve porciones de niño. Con una falta total de apetencia, picotea los alimentos con el borde de sus delgados labios, y retira su plato cuando todavía está medio lleno. Esto es lo que explica su delgadez extrema, así como su desprecio por la gente con sobrepeso de complacencia desvergonzada y ruidosa alegría de vivir.
En semejantes condiciones, ¿Cómo consigue preparar la comida de la familia? Muy sencillo: todo lo que cocina está soso, no sabe a nada. Desconoce el uso de la sal, cuece todo en agua y a fuego lento. Suele inclinarse por los tubérculos, que crecen en la oscuridad y huelen a tierra, por las frutas bajas en azúcar, la ternera hervida sin sabor alguno, la leche desnatada y el pan de molde, los biscotes, el manjar blanco y el pudín de arroz. En mi despensa no encontrarán ninguno de esos pequeños botecitos de especias decorados tan bonitos, ni de esos ramilletes de hierbas aromáticas que se ponen a secar boca abajo. Tanto es así que, para excitar mis papilas, debo contentarme con respirar el aroma perfumado del pollo asado o de la carne a la parrilla que la brisa me trae de las casas vecinas a la hora de la cena. "

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