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  : : : : : Felipe Pardo y Aliaga : : : : :
  Felipe Pardo y Aliaga

   (Perú, 1806-1868)
Pardo
  Poeta, periodista, dramaturgo y político peruano, nacido en Lima. Representó una de las voces literarias y periodísticas más activas de la primera mitad del siglo XIX. En su vasta obra, su ideario político conservador estuvo presente con frecuencia. En su estancia en Madrid, tuvo oportunidad de estudiar en el Colegio de San Mateo, teniendo como compañeros a José de Espronceda y a los dramaturgos Mariano Roca de Togores y Ventura de la Vega. Al cerrar el colegio en 1823, Pardo y Aliaga y otros estudiantes continuaron recibiendo clases en casa del escritor Alberto Lista y Aragón, ex regente del Colegio. Por entonces Pardo se iniciaba en sus composiciones poéticas. En 1828 regresó al Perú. Establecido en Lima, fue nombrado profesor de Matemáticas y Filosofía en el Seminario de Santo Toribio, y se dedicó a los estudios forenses para recibirse de abogado. Pardo pronto tomaría contacto con José María de Pando, quien fundara el Mercurio Peruano, importante diario de la época. Fue en el Mercurio Peruano donde publicó su primer trabajo literario, una oda titulada Vuelta de un peruano a su patria. En adelante, seguirían otros poemas, así como críticas teatrales. En 1929 se le encargó la coedición de aquel diario. Los años siguientes, marcados por la anarquía política, desgastaron profundamente al país. Pardo y Aliaga tuvo que salir varias veces al destierro, en otras resultó triunfador y ocupó algunos puestos en el gobierno. A pesar de los virajes de la política, por esta época escribiría probablemente su periódico más mentado, El espejo de mi tierra, considerado una valiosa antología de la literatura costumbrista peruana decimonónica. En esta publicación aparecieron cuentos, poemas humorísticos y artículos del propio Felipe Pardo y Aliaga, El viaje y El paseo de Amancaes son en la actualidad los más recordados. El Espejo de mi tierra reapareció con nuevos números en 1850, aglutinando en ambos períodos lo mejor de sus trabajos de madurez. Pero, si bien su mente empezaba a producir sus mejores obras, Felipe Pardo y Aliaga se veía cada vez más disminuido físicamente, debido a una enfermedad que devino más tarde en parálisis. Por entonces su salud se deterioraba considerablemente, agravado por un nuevo mal, la ceguera. Sin embargo, en los años siguientes siguió ocupando cargos políticos. El más alto fue el de vicepresidente del Consejo de Estado, en 1851. Un cargo que en realidad representaba más un reconocimiento al postrado hombre público. A pesar de ocupar un puesto en el gabinete, Pardo continuó con sus escritos, a veces contrarios a los hábitos del gobierno mismo. Los últimos años estuvieron marcados por el dolor y la postración. Ayudado por su hija Francisca, Felipe Pardo y Aliaga dedicó las pocas energías que le quedaban para la recopilación de sus obras, en prosa y verso, la cual salió de imprenta al año siguiente de su muerte. Pardo fue un autor prolijo, sobresaliendo en sus versos satíricos y en sus cuentos costumbristas. En ambos, el Pardo escritor pocas veces se desprendió del literato, pues la crítica era el trasfondo de sus escritos. Especialmente la orientada hacia los hábitos de los políticos, la falta de civismo y la ambición personalista de sus gobernantes.  © BYV

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