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       Música - 451 álbumes 
 
    
 

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   Paul Mounsey
   Nahoo Too (1997)

   14 DICIEMBRE 2009

   Si el futuro de la música étnica está en la fusión y la experimentación, el de la música celta está en la innovación y el vanguardismo. Varios nombres sobresalen en ésta última, Stone Age, Ashley MacIsaac, Talitha MacKenzie y destacando sobre todos ellos dos figuras cruciales, el tristemente desaparecido Martín Bennett y el escocés residente durante dos décadas en Brasil, Paul Mounsey. Antiguo guitarrista de rock, Paul Mounsey abandonó ese estilo musical para dedicarse a estudiar la música de la tierra de sus orígenes, Escocia, la cual mezcla con estilos más actuales, principalmente electrónicos. Bicho raro de la música gaélica, comenzó su carrera colaborando con músicos de la talla de Michael Nyman, Etta James, Chico Buarque, Jimmy Cliff y Antonio Carlos Jobim, para años después editar su primer álbum de estudio, Nahoo (1994), un collage de estilos étnicos y ritmos de baile que abrió caminos hasta entonces inexplorados. Sus siguientes trabajos, Nahoo too (1997), Nahoo 3: notes from the republic (1999) y City Of Walls (2003), consiguieron que esa senda desconocida y hasta entonces impenetrable, se convirtiera en un vergel frondoso y vital. Paul Mounsey ejecuta en una mezcla fascinante, las raíces gaélicas y los ritmos tradicionales del noreste de Brasil, sobre todo a nivel de percusión, todo ello aderezado con pinceladas noruegas, gallegas, portuguesas y hasta norteamericanas, desafiando cualquier definición o idea preconcebida. En su último trabajo, Pasan los días veloces (2005), logra reunir las voces de Alyth McCormack, Anna Murray, Christine Primrose, Ishbel MacAskill, Kevin MacNeil, Mary Smith y las hermanas MacKenzie, en una obra fascinante que sorprende por su rotundidad y que se concentra en su labor únicamente de compositor. Paul Mounsey construye sus discos como si fueran un enorme retal de elementos étnicos en el que todo cuadra, un viaje cosmopolita en el que finalmente el espíritu celta impone su impronta y en el que el compositor ejerce de arqueólogo del futuro.  © epdlp




   Thievery Corporation
   The Richest Man In Babilon (2002)

   07 DICIEMBRE 2009

   El dúo Thievery Corporation se formó en el año 1995, cuando los norteamericanos Eric Hilton y Rob Garza decidieron unirse para crear el sello Eighteenth Street Lounge Records. Se hicieron famosos cuando el dúo austriaco Kruder & Dorfmeister, parecidos en muchos aspectos a ellos, incluyeron uno de sus temas en una de sus mezclas. Su álbum de debut, Sounds From the Thievery hi-fi (1996), fue una mezcla inconfundible de música de baile y acid house con downtempo, reggae jamaicano y dub, todo ello condimentado con samplers brasileños que hizo las delicias de los círculos undergrounds. Su segundo trabajo The Mirror Conspiracy (2000), fue un álbum clásico y elegante de música electrónica accesible, jazzfunk latino, easy listening, dub, reggae, aderezado con bases hip-hop. Los siguientes The Richest Man In Babilón (2002), The Cosic Game (2005), Radio Retaliation (2008), Culture Of Fear (2011) y Saudade (2014), éste último dedicado a la bossa-nova, no hicieron sino acrecentar su prestigio. Los Thievery Corporation hacen música dance abstracta e instrumental, a medio camino entre el trip-hop y el acid-jazz, un viaje musical con paradas en Jamaica, Brasil e India principalmente, incorporando los sonidos característicos de estos lugares a su propia manera de entender la música. Una buena dosis de hedonismo y vitalidad.  © epdlp




   The Dining Rooms
   Subterranean Modern (1999)

   02 NOVIEMBRE 2009

   Dining Rooms son un dúo italiano compuesto por Stefano Ghittoni y Cesare Malfatti, ex miembro de la banda post-blues La Crus. Formados en 1998, al año siguiente editaron su primer trabajo, Subterranean Modern (1999), caraterizado por el uso de ritmos hip-hop y funk, bajo un manto de melancólicas guitarras. En el segundo, Numero Deux (2001), y ya con el sello Guidance Records de Chicago, penetraron en los sonidos atmosféricos del jazz y el soul minimalista. En Tre (2003) y en Ink (2007), consiguieron reunir a varios colaboradores de lujo que dieron realce y “carácter” al grupo, los vocalistas Sean Martin y Anna Clementi, el batería Leziero Rescigno, el bajista Marcello Testa y Vincent Dalschaert (piano), junto al talento de Maria Arena, autora de los videos que acompañan sus actuaciones. Lonesome Traveller (2011) y Do Hipsters Love Sun (Ra)? (2015), fueron sus últimos álbums. Stefano Ghittoni tiene un grupo paralelo llamado Double Beat, junto a Marco Rigamonti, orientado a la música africana, al funk y al house. Apasionados por el cine, y especialmente de la nouvelle vague francesa, The Dining Rooms, que también han editado algún disco con el nombre de Noorda, hacen trip hop, ambient y downtempo, todo eso reciclado y condimentado con gotas del jazz más actual. Atmósferas nocturnas, estética musical llena de energía e imaginación, serenatas de fragancia con sabor a club privado, una galería de emociones y sensaciones sin tregua que los ha convertido en el grupo de referencia del future jazz y de la escena post electrónica europea.  © epdlp




   Tab Two
   Mind Movie (1991)

   26 OCTUBRE 2009

   Pioneros del acid-jazz alemán, el dúo formado por Hellmut Hattler (bajo) y Joo Kraus (trompeta) fueron Tab Two. Hablamos en pasado porque su brillante carrera terminó en el año 2001, después de obsequiarnos con ocho álbumes repletos de sonidos sofisticados y elegantes. Mind Movie (1991), Space Case (1992), Hip Jazz (1994), Flagman Ahead (1995), Belle Affaire (1996), Sonic Tools (1997), Between Us (1999) y Zzzipp! (2000) fueron sus perlas. Su música, que ellos mismos denominaron Hip-Jazz, siempre fue difícil de clasificar, pues los innegables ecos de Miles Davis los acompañaban con arriesgadas bases programadas. Hellmut Hattler, fue componente de una las bandas alemanas de rock progresivo más influyentes de los setenta, Kraan. Joo Kraus, bastante más joven que Hattler, le dio con su trompeta ese ritmo relajado con toques smooth y swing que hizo célebre al dúo. Tras su separación Joo Kraus acompañó al grupo De-Phazz en su álbum Death by chocolate y en el 2005 editó su primer trabajo en solitario, Public jazz lounge (2005), un cd influenciado por la música sinfónica, recuperando material de Freddie Hubard, Joe Zawinul y Sting y que le logró situar a la altura de los grandes trompetistas actuales de éste estilo, Chris Botti, Till Bronner y Michael “Patches” Stewart. Por su parte Hellmut Hattler, al mismo nivel de gurús del bajo como Ken Taylor y Alphonso Johnson, ha publicado tres discos, No Eats Yes (2001), Mallberry Moon (2003) y Bass Cuts (2004). Tab Two facturaron un jazz de cara amable, de nítida estructura e impecable racionalidad que entre ocasionales rapeados y pequeñas dosis de funk blanco, parecieron entenderse a las mil maravillas con las formas contemporáneas del nu jazz.  © epdlp




   Perry Blake
   Perry Blake (1998)

   31 AGOSTO 2009

   Dicen las malas lenguas que parecerse a Leonard Cohen, Nick Drake, David Sylvian, Scott Walker, Tim Buckley, Brendan Perry (Dead Can Dance) y Jay Jay Johanson, es venenoso para el corazón. Si existe un crooner, en ocasiones con voz de falsete, capaz de aglutinar el espíritu de esas siete leyendas de la música, ese es el cantante y pianista Perry Blake. Nacido en Irlanda en 1970, muy pronto formó su primera banda "The Rubber Clothing Co" a pesar de que su madre pensaba que "Superband" era más apropiado. Años más tarde publica su primer trabajo, Perry Blake (1998), el debut discográfico en solitario de un irlandés capaz de destilar la más bella melancolía pop. A éste siguieron, Still Life (1999), una sincera reflexión alrededor de los temas universales, el amor, el paso del tiempo, el recuerdo y el olvido, y en el que contó con las colaboraciones de Francoise Hardy, Bryan Ferry y del batería del grupo Japan, Steve Jansen. El tercero, California (2002), un disco grabado en Bélgica en tan sólo 12 días y producido por Marco Sabiu, es un viaje hacia las entrañas del soul, con orquestaciones cálidas a lo Marvin Gaye o Barry White. Entre ellos, un ejercicio extraordinario grabado en directo en el Cirque Royal de Bruselas, Broken Statues (2001). En el cuarto, Songs for someone (2004), Perry Blake se aleja de la imagen de cantante atormentado, y emprende de nuevo un viaje (una vez más), a la búsqueda de un lugar que no existe, la visión utópica de un lugar físico utilizado como metáfora de un estado al que queremos llegar. Su quinto álbum, The Crying Room (2006), es un simple tratado de tristeza, distinción y categoría, dónde la frontera entre la felicidad y la tragedia es un escaso hilo de seda. Canyon Songs (2007), su último trabajo hasta la fecha, es un acercamiento al pop y al country con las aportaciones de Steve Wickham (The Waterboys), Neil Conti (Prefab Sprout) y Kathy Jordan (Dervish). Junto al también irlandés Glen Garrett, tiene un proyecto paralelo llamado, Electro Sensitive Behaviour, con el que editaron un álbum, Modern Love (2015). Es autor además de la BSO del film Presque Rien (Primer Verano, 2000), dirigida por Sébastien Lifshitz. Perry Blake que reconoce que sufre una obsesión enfermiza por los bosques, y que si fuese David Bowie, otra figura a la que también se parece, se encontraría en su etapa berlinesa, mezcla géneros como el folk, el soul e incluso el trip-hop, con comprometidas dosis de tragedia y melancolía. Eso es mucho más de lo que puede pedirse a un artista que parecía destinado a quedarse encasillado en los falsetes y en la exhibición de emociones prestadas. Perry Blake demuestra que ser crooner o baladista puede tener todavía sentido después de rebasado el siglo XXI y que sus canciones sirven para acompañar una tarde de invierno o quizá toda una vida.  © epdlp




   Zero 7
   Simple Things (2001)

   02 AGOSTO 2009

   El estilo downtempo es una de las tendencias más peligrosas de la electrónica, pues más de uno que se las prometía muy felices, acabó bajo la órbita ibicenca más petarda. No es el caso de Zero 7, proyecto de dos productores/ingenieros ingleses relacionados con los abanderados de la música británica. Sam Hardaker ha trabajado para James, Pet Shop Boys, New Order y Therapy, y Henry Binns para Radiohead y Bark Psychosis. Conocer los lugares de moda, las personas correctas, tener un oído muy fino y sobre todo por un aclamado primer álbum, Simple Things (2001), pop etéreo envuelto en brumosas bases electrónicas, sonidos orquestales, jazz y funk, les llevó a actuar en los mejores clubes y festivales del mundo. Los siguientes trabajos, When It Falls (2004), The Garden (2006) y Yeah Ghost (2009), incidieron en ese trabajo reposado y elegantemente esnob, melodías dulces y canciones post-trip hop. Sam Hardaker y Henry Binns saben lo que hacen, quizás es la falta de riesgo dónde reside el secreto de su éxito, sencillez y buen hacer lleno de matices para disfrutar en una terraza y en buena compañía. Zero 7 toman acid-jazz, soul, electrónica, voces femeninas, trip hop y arreglos de cuerdas y terminan dando vida a una colección de temas ideales para guardar. Inevitable alquimia para los que aman el placer de la electrónica emocional.  © epdlp




   Lisa Gerrard
   The Mirror Pool (1995)

   22 JUNIO 2009

   De origen anglo-irlandés, la australiana Lisa Gerrard comparte una visión original y diferente del mundo que le rodea. Junto a Brendan Perry, y como Dead Can Dance, lanzaron al mercado ocho trabajos de estudio llenos de influencias procedentes del Renacimiento y sus estéticas musicales, una especial forma de entender la música, una mezcla inteligente de toques étnicos, rock tradicional y también estilos antiguos. Aclamados por la crítica, Dead Can Dance reina ya en su particular tierra musical. Actualmente su carrera va por otros derroteros, compositora de bandas sonoras, El niño de la luna (1988), Baraka (1992), El dilema (1999) y Gladiator (2000), y una carrera paralela en solitario con notables trabajos de estudio, The Mirror Pool (1995), Duality (1998) con Pieter Bourke, Whale Rider (2003) e Immortal Memory (2004) con Patrick Cassidy. Aprovechando que los caprichos de los músicos son ventanas hacia su intimidad, hay un elemento que es siempre fiel reflejo del tamaño de un compositor. Así como a los árboles se les mide la edad contando el número de círculos que tienen en el tronco, Lisa Gerrard es un árbol centenario, porque su música es el origen de la sabiduría milenaria. Su meta es buscar la belleza perdida, la eterna meta humana de lograr una existencia significante.  © epdlp




   Perry Blake
   The Crying Room (2006)

   18 MAYO 2009

   Dicen las malas lenguas que parecerse a Leonard Cohen, Nick Drake, David Sylvian, Scott Walker, Tim Buckley, Brendan Perry (Dead Can Dance) y Jay Jay Johanson, es venenoso para el corazón. Si existe un crooner, en ocasiones con voz de falsete, capaz de aglutinar el espíritu de esas siete leyendas de la música, ese es el cantante y pianista Perry Blake. Nacido en Irlanda en 1970, muy pronto formó su primera banda "The Rubber Clothing Co" a pesar de que su madre pensaba que "Superband" era más apropiado. Años más tarde publica su primer trabajo, Perry Blake (1998), el debut discográfico en solitario de un irlandés capaz de destilar la más bella melancolía pop. A éste siguieron, Still Life (1999), una sincera reflexión alrededor de los temas universales, el amor, el paso del tiempo, el recuerdo y el olvido, y en el que contó con las colaboraciones de Francoise Hardy, Bryan Ferry y del batería del grupo Japan, Steve Jansen. El tercero, California (2002), un disco grabado en Bélgica en tan sólo 12 días y producido por Marco Sabiu, es un viaje hacia las entrañas del soul, con orquestaciones cálidas a lo Marvin Gaye o Barry White. Entre ellos, un ejercicio extraordinario grabado en directo en el Cirque Royal de Bruselas, Broken Statues (2001). En el cuarto, Songs for someone (2004), Perry Blake se aleja de la imagen de cantante atormentado, y emprende de nuevo un viaje (una vez más), a la búsqueda de un lugar que no existe, la visión utópica de un lugar físico utilizado como metáfora de un estado al que queremos llegar. Su quinto álbum, The Crying Room (2006), es un simple tratado de tristeza, distinción y categoría, dónde la frontera entre la felicidad y la tragedia es un escaso hilo de seda. Canyon Songs (2007), su último trabajo hasta la fecha, es un acercamiento al pop y al country con las aportaciones de Steve Wickham (The Waterboys), Neil Conti (Prefab Sprout) y Kathy Jordan (Dervish). Junto al también irlandés Glen Garrett, tiene un proyecto paralelo llamado, Electro Sensitive Behaviour, con el que editaron un álbum, Modern Love (2015). Es autor además de la BSO del film Presque Rien (Primer Verano, 2000), dirigida por Sébastien Lifshitz. Perry Blake que reconoce que sufre una obsesión enfermiza por los bosques, y que si fuese David Bowie, otra figura a la que también se parece, se encontraría en su etapa berlinesa, mezcla géneros como el folk, el soul e incluso el trip-hop, con comprometidas dosis de tragedia y melancolía. Eso es mucho más de lo que puede pedirse a un artista que parecía destinado a quedarse encasillado en los falsetes y en la exhibición de emociones prestadas. Perry Blake demuestra que ser crooner o baladista puede tener todavía sentido después de rebasado el siglo XXI y que sus canciones sirven para acompañar una tarde de invierno o quizá toda una vida.  © epdlp




   Kemopetrol
   Teleport (2006)

   20 ABRIL 2009

   Kemopetrol es un prometedor grupo finlandés de pop electrónico formado por Kalle Koivisto (teclados), Marko Soukka (guitarra), Laura Närhi (voz), Kari Myöhänen (bajo) y Teemu Nordman (batería). Los dos primeros comenzaron como dúo experimental en 1998, creando su música a la que denominaban "ambient industrial ruso", convirtiéndose meses más tarde en quinteto y adoptando su nombre de un antiguo equipo de hockey checo. Slowed Down (2000), su álbum debut, fue una auténtica joya atemporal, creadora de paisajes sonoros que van desde el reggae contagioso, a la rica sección de cuerdas, pasando por unas desgarradoras guitarras. En el año 2001 fueron considerados el mejor nuevo suceso pop/rock del 2000 en la gala Emma (Los premios de la industria musical finlandesa), y en el 2002 editaron su segundo álbum, Everything's fine. Play for me (2004), Teleport (2006) y A Song And A Reason (2011), completaron éste repóquer de ases de música atemporal. Kemopetrol suenan a combustible para mecheros, esos carburantes que se consumen en una etérea llama azul que parece capaz de arder durante años, como las canciones de Kalle Koivisto, alma mater del grupo y compositor de todas sus canciones. Canciones descorazonadoras y ritmos hipnóticos, una sutil y refinada mirada al pop que se extingue sin antídoto posible.  © epdlp




   Govinda
   Atom Heart Madras (1997)

   30 MARZO 2009

   Govinda es una banda de violinistas, compositores y alquimistas de origen libanés, poseedores de un talento mágico que mezcla diversos instrumentos para crear su música electrónica con raíces hindús. En sus siete álbumes de estudio hasta la fecha, Atom Hearts Madras (1997), O Earthly Gods (1998), Entwined & Entranced (1999), Erotic Rhythms from Earth (2001), Echoes of Eden (2003), Worlds Within (2004) y Sound Sutras (2007), consigue alimentar la llama de su innegable destreza, porque Govinda es la luz. El violín gitano y la guitarra, inspirados por los estilos musicales de España, de la India, de Italia y de Irlanda. Ritmos eróticos de la tierra, la encarnación suprema de la mente sobre el cuerpo, la sensualidad de noches oscuras y pasionales que transforma nuestras vidas superficiales en exóticas necesidades de supervivencia.  © epdlp




   Blu Mar Ten
   Producer (2002)

   02 FEBRERO 2009

   Estar a la sombra de Daniel Williamson (LTJ Bukem) siempre es un motivo para dar rienda suelta a la creatividad y para sentirse protegidos por esa especie de halo mágico que el compositor y productor británico siempre ha tenido. Blu Mar Ten, Leo Wyndham y Chris Marigold, a los que luego se les unió, Michael Tognarelli, son unos privilegiados en ese aspecto, pues son los niños mimados del gran gurú y dueño del sello Good Locking Records. Aunque desde 1995 editaban pequeños trabajos y numerosas colaboraciones, no fue hasta el año 2002 cuando debutaron con su primer álbum, Producer (2002), el tercer disco de la serie homónima que ésta discográfica lanzaba al mercado y que llevó a ser reconocidos en el mercado mundial a gente como PFM (Mike Bolton), Tayla (Travis Edwards), Seba (Sebastian Ahrenberg), Big Bud (R. O'Reilly) y hasta el propio Bukem. En su segundo trabajo, The Six Million Names Of God (2003), continuaron esa línea marcada con paso firme, música arriesgada con poderosos ambientes electrónicos, largos desarrollos instrumentales y una rítmica contenida. Esa pequeña obra de ingeniería downbeat, tuvo las colaboraciones de prestigiosos productores británicos, Blame (720° Recordings/Charged), Nor Elle (Plastic City) y Fink (Ninja Tune), y era la antesala de metas más importantes que el trio británico llegaría a conseguir con sus siguientes trabajos, Black Water (2007), Natural History (2009), Love Is The Devil (2011) y Famous Lost Words (2013). Blu Mar Ten adopta el sonido, en el más estricto sentido paternal, volviendo al lugar de una niñez perdida para recuperar los recuerdos, una forma primitiva de construirse un refugio para defenderse del mundo exterior.  © epdlp




   Nils Petter Molvaer
   Solid Ether (2000)

   12 ENERO 2009

   El jazz menos académico se ha configurado como uno de los ingredientes más habituales de la música de club y la electrónica downtempo. El trompetista y compositor noruego Nils Petter Molvaer es una de las figuras más importantes de esta nueva corriente sin prejuicios que combina jazz y electrónica en busca de una nueva creatividad contemporánea. Considerado el padre del electro jazz, factura un jazz híbrido con poso orgánico que tiende vínculos entre el Miles Davis más abstracto y vanguardista y los flirteos con la electrónica de Bugge Wesseltoft, Erik Truffaz y Marc Moulin. A final de la década de 1980, fue parte de uno de los mejores grupos del jazz escandinavo, Masqualero. Y desde que publicara en 1997 su disco Khmer, un trabajo que ha sido tomado como modelo por muchos artistas y que figura en todas las selecciones de los mejores discos de jazz de los últimos tiempos, dejó sentadas las bases de su sonido, una base jungle, una guitarra punzante y el timbre y el fraseo apasionadamente melancólico de su trompeta. Sus siguientes trabajos, Solid Ether (2000), NP3 (2002), ER (2005), Hamada (2009), Baboon Moon (2011) y 1/1 (2013), con el multistrumentista alemán Moritz von Oswald, no hacen sino realzar esa sensibilidad excepcional que lo ha llevado a ser uno de los músicos más solicitados e innovadores del mapa musical contemporáneo. Nils Peter Molvaer sabe que una pieza musical nunca está realmente acabada, y que la producción y la composición son procesos en constante evolución, por eso ha incorporado al jazz el potencial liberador de la música de baile, mezclando la improvisación jazzística con el techno, el house, el downtempo, el breakbeat, el ambient o el drum'n'bass, en una línea renovadora con resultados espectaculares. Su música habla por sí misma.  © epdlp




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